Un mensaje de Alberto Conejero y nuevas acciones con las ESAD en el Día Mundial de las AAEE para la Infancia y la Juventud
20.03.2026
El Día Mundial de las Artes Escénica para la Infancia y la Juventud es una cita prioritaria en el calendario de TE VEO, asociación que nació hace ya 30 años con la vista puesta en la promoción, distribución y realización de acciones con las que lograr una mayor implantación de las actividades teatrales específicas para la infancia y la juventud así como en la garantía del derecho al acceso y disfrute de la cultura por parte de estos jóvenes públicos.
Tres décadas después seguimos trabajando y reivindicando el imprescindible papel que desempeñan la cultura y las artes escénicas en el disfrute y también en el desarrollo y madurez de niños, niñas y jóvenes, especialmente en un tiempo como el actual en el que los estímulos, mayoritariamente digitales, parecen haberse apropiado de sus espacios de ocio.
De estas y de muchas más cosas habla el padrino de los 28 Encuentros TE VEO, el dramaturgo y director de escena Alberto Conejero, quien ha escrito un mensaje imprescindible en el que defiende la importancia de la infancia, la consideración del público en esta etapa y el papel que adultos y administraciones están llamados a desempeñar en este contexto. El texto reza asi:
La poeta americana Louise Glück sólo necesitó dos versos para decirlo: “Miramos el mundo una vez, en la infancia. El resto es memoria”. Sin duda, una de nuestras grandes responsabilidades como sociedad es atender, respetar, cuidar y ensanchar la sensible mirada de la infancia. Porque cada instante y desde ámbitos diversos, los adultos decidimos hacia dónde dirigimos la mirada de la niñez. Hemos comprendido —quizá no demasiado tarde— que no podemos entregársela sin prudencia a los dispositivos virtuales. Los niños han de levantar los ojos de las pantallas y volver a mirar frente a frente nuestro hermoso mundo herido. Han de llenarse los ojos con la forma, el olor, y el pulso vivo de las cosas presentes. Han de alzar los ojos para ver la poesía que esconde todo lo que nos rodea y que ellos, los niños, las niñas, saben descubrir con natural facilidad.
Los niños construyen con muy poco infinitos mundos de resonancias prodigiosas gracias a su imaginación poética. Son entonces los mejores espectadores con los que cuenta el teatro ahora mismo. En su étimo, el teatro es el lugar al que vamos a mirarnos. Las administraciones públicas deberían velar e incentivar un teatro en el que la infancia fuera protagonista, un teatro en el que la infancia pudiera mirarse y ser mirada, en el escenario y en el patio de butacas. El maestro Antoni Benaiges nos los recuerda: “Los niños no pueden ser aquello que uno quiere. No son cosas. Tienen que ser según los valores que esconden. Esto mismo, ellos mismos. Que piensen, que sientan y que amen. Dejemos que sean niños. Respetémosles en todo momento". Hay que respetar, sí, a niñas y niños por lo que ya son y no como posibilidades de futuro. Ellos son lo más valioso que tenemos, aunque no ganen ni gasten dinero propio. Esa es la paradoja formidable que algunos no quieren aceptar. También las gentes del teatro deberíamos dejar de considerarlos espectadores del futuro: son ya los mejores espectadores del presente porque su asombro y su imaginación son generosos, sinceros y exigentes.
Nosotros, los que nos llamamos adultos, no nos deberíamos dejar arrancar con tanta facilidad nuestro niño interior. Hay que mirar con los ojos de la niña y del niño que un día fuimos. Hay que mirar con esos ojos y pedir la luna, las constelaciones, el infinito. Y hay que pedirlo con la fe de la niñez: si lo hacemos así quizá la vida los ponga en nuestras manos. La mirada del niño es la más política, porque sólo con sus ojos podremos vislumbrar otros futuros. Qué hermoso sería acompañar como espectadores a los niños en el teatro porque, no lo olvidemos, siempre tendremos “a nuestro cargo” la niña o el niño que fuimos. Ojalá, sí, que los adultos viéramos las obras dedicadas a la infancia y la juventud con la humildad necesaria. Qué hermoso prodigio sería sentirnos niños crecidos entre los niños. Dylan Thomas, otro poeta, sólo ha necesitado un verso para decirlo: “La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo”.
Como no podía ser de otra manera, este año mantenemos la colaboración ya iniciada con las Escuelas Superiores de Arte Dramático, que serán de nuevo escenario de acciones de divulgación de esta importante jornada y de la actividad de TE VEO. Así, la ESAD de Asturias acogerá hoy un acto con participación de Mayra Fernández, de la compañía Luz de Gas Teatro, quien leerá el mensaje de Conejero y presentará el Protocolo TE VEO en asturiano en un encuentro con el alumnado.
Además, en los próximos días estaremos en la ESAD de Castilla y León con Ana Gallero, de Teloncillo Teatro; allí, el alumnado leerá el texto de nuestro padrino y les haremos entrega del libro A telón abierto para la biblioteca del centro. Hasta la ESAD de Málaga se desplazará Julia Ruiz Carazo, de LaSal Teatro, quien leerá el texto de Conejero y presentará el Protocolo TE VEO antes de mantener un breve encuentro con alumnas y alumnos, mientras que Álex Díaz de Teatro Gorakada acudirá a Dantzerti / ESAD País Vasco, donde llevará a cabo un programa de actividades similar con el fin de difundir los objetivos del Día Mundial y el trabajo de TE VEO.
¡Muchas gracias a Alberto Conejero y a las ESAD que, un año más, nos abren sus puertas para contar a los profesionales del futuro la importancia de trabajar con la infancia y la juventud!
